lunes, 19 de mayo de 2008

MANOLO HUGUÉ



Nacido en Barcelona en 1872 y muerto en Caldas de Montbuy en 1945, Hugué es uno de los escultores más importantes de nuestra época, además de un pintor notable y un potente lúcido conversador. Aunque no escribió libros teóricos, sus pensamientos sobre estética se han recogido en varias monografías a él dedicadas. Manolo habló de todo lo humano y lo divino. Se había formado en Barcelona, en el grupo Els Quatre gats y luego en París de principios de siglo, donde recibió principalmente la influencia espiritual, contradictoria, de Moreas y Apollinaire. A partir de 1910 formó parte de la famosa Coterie de Ceret, y desde 1930 se afincó en Caldas de Montbuy.


El Valor supremo del instinto
El instinto es lo único visible, claro y universal del hombre. En el momento de hacer algo, de emprender alguna acción, la inteligencia humana no interviene para nada, las pasiones gobiernan las acciones de los hombres. Por esto siempre me ha parecido que los que dicen que la cabeza es la parte más importante del ser humano, andan equivocados. Probablemente, las partes más importantes del hombre son las rodillas y los músculos del brazo.


Sobre el Valor relativo del arte
El arte no es una cosa esencial y yo no necesito hacer escultura para ser el hombre que soy. Lo que pasa es que la escultura es la manera más práctica que he hallado para controlar mi espíritu y mi inteligencia, para saber si soy un animal embrutecido o un animal despierto. Hago formas y líneas, veo movimientos y colores y si llego a lograr algo es que no soy completamente estúpido. Desconfío constantemente de mí porque el hombre es muy poca cosa.Necesito mantener este control de una manera intermitente, por etapas. Puesto que el hombre no es una máquina. Trabajo cuando me parece. A veces paso meses enteros entre una etapa y otra. La gente trabaja de una forma delirante y monstruosa. Yo podría pasarme años contemplando una gallina, mirando la cabeza de un conejo, observando embobado los terneros, los bueyes y las vacas. Cuando quiero trabajar abro una ventana y hago lo que veo delante. Todo es admirable.

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