domingo, 6 de julio de 2008




Así ha sido mi entrada en Barcelona: por la puerta grande. El sábado estuve a 60 metros de altura esta vez en el Estadio Olímpico, allí desde donde hace ya años la televisión de Burgos retransmitió la llama de la Expo 92, aún cuando en el colegio no podía ni vislumbrar lo que me deparaba en un futuro. Así volé, de nuevo, ante miles de personas, pero esta vez con una visión de Barcelona y no Madrid en el horizonte.

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