miércoles, 19 de marzo de 2008

A Bruselas



Estos días estaré por tierras belgas. Tengo la costumbre siempre que viajo de llevarme tres cosas fundamentales: una guía de la biblioteca, un libro de un autor del país y un diccionario de emergencia. Al parecer la idea de coger las guías de viajes en la biblioteca cada vez está más extendida y con ello, más difícil de conseguir, así que he aprovechado internet y la maravillosa impresora láser del trabajo para hacer los deberes. El libro "El palacio azul de los ingenieros belgas" ha sido el elegido, es de Fulgencio Argüelles que aunque cañí, me atrajo demasiado para discriminarlo. En cuanto al diccionario de emergencia, tiene de portada a un viejo con boina que dista mucho de mi prototipo belga, Hercules Poirot, pero haremos un poder. Para ir abriendo boca os dejo un poema de Albert Giraud.
BORRACHERA DE LUNA
El vino que por los ojos se bebe,
a raudales verdes de la luna mana,
y emerge como marejada
los horizontes silenciosos.
Dulces consejos perniciosos,
en el filtro nadan en tropel.
El vino que por los ojos se bebe
a raudales verdes de la luna mana.
El Poeta religioso
del extraño ajenjo se emborracha
aspirando, hasta aturdirse,
y alzando su embelesada cabeza a los cielos,
el vino que por los ojos se bebe.

No hay comentarios: